TRATAMIENTO

La hemofilia no se puede curar, pero sí se pueden atender los diferentes episodios hemorrágicos.

El episodio de estos tratamientos dependerá de la gravedad y de la zona donde se produzcan.

Ante una hemorragia grave, el tratamiento del hemofílico consiste en la administración por vía intravenosa del factor de coagulación deficitario.

Básicamente hay dos tipos de tratamiento. El tratamiento puede realizarse una vez que se ha producido la herida o hemorragia, lo cual se conoce como tratamiento a demanda. El suministro de factor se repite cada 12 ó 24 horas hasta que la hemorragia ha cedido.

 

En otras ocasiones, el factor puede administrarse el concentrado de factor varias veces a la semana, para mantener unos niveles aceptables del mismo que permitan realizar determinadas actividades, sin riesgo de hemorragia. Esta otra modalidad de tratamiento se conoce como profilaxis.

En ocasiones, la aplicación del factor de coagulación presenta una serie de problemas de “rechazo” en el organismo. Aproximadamente, uno de cada cuatro hemofílicos que inicia tratamiento desarrolla lo que se conoce como anticuerpo inhibidor.

Se trata de anticuerpos que surgen en el organismo al no identificar como propia la proteína o factor que le hemos administrado. En el caso en que aparece el inhibidor, éste lo hace durante las primeras administraciones de tratamiento, sobre todo las 10 ó 15 primeras.